Elaborado por la Red Bíblica Claretiana de MICLA (REBICLAR)

20 de agosto de 2017

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1. Oración Inicial.

Señor de la Vida, tu Palabra es la fuente viva. Envía tu Espíritu Santo para acercarnos a ella y comprenderla. Danos también la gracia, la voluntad y el valor necesario para vivirla en nuestras vidas.   AMÉN.

Cantar: “Espíritu Santo Ven”, nº 117 o “Ilumíname, Señor” nº 116.

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El evangelio de Mateo tiene su propia visión sobre la fundación de la Iglesia y nos presenta a Jesús como un constructor dedicado a asegurar la solidez de sus cimientos. A la mitad del camino de Jerusalén, o sea, en la exacta mitad del proceso de formación de los discípulos, Jesús los interroga: “¿Quién dice la gente que sea yo?” Después de saber la opinión de la gente, quiere conocer la opinión de sus discípulos. Pedro, en nombre de todos, hace su profesión de fe. Jesús confirma la fe de Pedro. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Mateo 16,13-20. Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Luego cantamos: “Su nombre es Jesús” nº 65 o “Jesús es el Mesías”, nº 211. Leemos otra vez el texto bíblico.

d. ¿Qué dice el texto?

  • ¿Qué versículo o parte del texto recordás más?
  • ¿Cuál es la primera pregunta de Jesús a sus discípulos? ¿Cuáles son las opiniones de la gente sobre Jesús?
  • ¿Cuál es la segunda pregunta de Jesús a sus discípulos? ¿Cómo respondió Pedro en nombre de los discípulos?
  • ¿Por qué Jesús le llama “dichoso” (“feliz”)?
  • ¿Cuál es la nueva misión que el Señor encomienda a Pedro para la edificación de la comunidad cristiana?
  • Leemos la hoja “Para profundizar más”.

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? 

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

a. En el texto aparecen muchas opiniones diversas sobre Jesús. ¿Cuáles son algunas de las opiniones que existen hoy sobre Jesús?

b. La pregunta de Jesús también va dirigida a nosotros(as), a la Iglesia de hoy, a nuestra comunidad, a mí personalmente: ¿Quién es Jesús para mí? ¿Quién es para nosotros Jesús? ¿Qué significa en nuestra vida?

c. Si creemos en Jesús, ¿cuál debe ser nuestra conducta? ¿Cuál es la misión que de ello resulta?

d. Somos discípulos misioneros(as): ¿cómo compartimos con los demás la fe y el amor, consecuencia de nuestro seguimiento de Jesús?

e. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida

“Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo.”

5. Nos comprometemos con el Reino de Dios y su justicia para transformar la realidad.

Compromiso: Confesar que Jesús es el Mesías es vivir como él nos enseñó: ¿Qué debe cambiar en nuestra vida para lograrlo?

Llevamos una “palabra”.  Pensamos en alguna palabra o versículo que nos acompañe hasta que nos encontremos nuevamente. Recordemos esa “palabra” o versículo cada día de la semana y mientras participamos en nuestros quehaceres diarios, buscando también algún momento para orar con ella.

6. Oración final.

Padre Bueno, ayúdanos a creer en Jesús y a seguir sus pasos. Danos fe para reconocer su presencia entre nosotros, y sentirlo vivo en los que sufren y en los que son excluidos y marginados. Ayúdanos a reconocerlo para aprender de su vida y comprometer la nuestra hacia la realización de tu voluntad, el Reinado de la Vida, la justicia y de Amor.  AMÈN.

Padre Nuestro, que estás en el cielo…


PARA PROFUNDIZAR MÁS EN MATEO 16, 13-19

1. La Iglesia, en el evangelio de Mateo. La palabra “Iglesia”, en griego ekklesía, aparece 114 veces en el Nuevo Testamento, casi exclusivamente en las Cartas y en los Hechos de los Apóstoles. En los evangelios aparece sólo tres veces, y sólo en Mateo, quién concede una gran importancia al tema de la Iglesia, de la comunidad cristiana, marcando tres cosas importantes:

a. La Iglesia es el nuevo pueblo de Dios: Iglesia es una palabra que significa “asamblea”. En el Antiguo Testamento se aplica a Israel como pueblo elegido y convocado por Dios. Mateo, en cambio, designa con ella a la reunión de los que creen en Jesús. ¿Por qué? Para el evangelista, la Iglesia surge a raíz del rechazo de Israel, que no quiso reconocer en Jesús al Mesías esperado: “Por eso les digo que se les quitará el Reino de Dios y se entregará a un pueblo que dé a su tiempo los frutos que al Reino corresponden” (21,33-43). La Iglesia cristiana es, pues, ese nuevo pueblo de Dios encargado de llevar adelante la misión que Israel no supo llevar a cabo. En ella se superan las antiguas barreras y tienen cabida todas las gentes sin distinción, siempre que acepten a Jesús como Mesías e Hijo de Dios y pongan en práctica sus enseñanzas (28,16-20).

b. Es la Iglesia de Jesús: La Iglesia no es para Mateo una institución más, ni debe su origen a la iniciativa humana. Es Jesús quien la reúne, la edifica y la consolida. Por eso Jesús la llama “mi Iglesia” (16,18) y promete acompañarla hasta el final de los siglos, estando siempre presente en medio de su comunidad (1,23; 18,20; 28,20). Y a su Iglesia le da el encargo de continuar su misión (10, 11,2-6; 18,16-20), de prolongar la presencia del Señor en medio de este mundo. La Iglesia, la comunidad, debe mostrar a todos aquello que pasa cuando un grupo humano deja que Dios entre a formar parte de sus vidas. La Iglesia no es el Reino, sino que está al servicio del Reino de Dios.

c. La Iglesia es una comunidad de discípulos(as): El primer núcleo de la Iglesia se encuentra, sin duda, en el grupo de los Doce. Y los propone como modelo de aquellas actitudes que deben tener los miembros de la comunidad cristiana de todos los tiempos. Dos son las características esenciales que según él definen al discípulo(a): la comprensión de las enseñanzas de Jesús (13,23; 16,12; 17,13) y la fe en él (14,33).

2. La Misión de Pedro. Pedro aparece en este pasaje y en otros con una importancia especial: es el portavoz del grupo de los discípulos y tiene una especial relación con Jesús (Mt 14,28-31 y Mt 17,24-27). Al presentar así a Pedro, el evangelista se hace eco del importante papel que desempeñó en la vida de la Iglesia naciente, sobre todo en las comunidades de Siria, a las que se dirige este evangelio. De Pedro han recibido el evangelio y la tradición sobre Jesús; él ha sido la roca sobre la que se ha edificado su comunidad. Este texto ha suscitado numerosas discusiones entre católicos y cristianos no católicos sobre la figura del papa como sucesor de Pedro. La tradición católica ha entendido este pasaje como fundamento del ministerio de Pedro, que se trasmite a sus legítimos sucesores, y ha visto en él el fundamento del primado del Papa sobre la Iglesia universal. La tradición cristiana no católica, sin embargo, ha visto en las palabras de Jesús una alabanza y una promesa referidas, no a la persona de Pedro, sino a la confesión de fe que Pedro hace.

3. “¿Quién dicen Uds. que soy yo?”. Esta segunda pregunta es directa: “¿quién dicen Uds. que soy yo?” Es un interrogante siempre actual: ¿quién es Jesús para nosotros(as) hoy? Tal vez nos sorprenderíamos si tuviésemos el coraje de responderla. Cristo ¿es quién nos mueve y nos exige en nuestras vidas?. O ¿acaso nuestra respuesta sobre su identidad no influye mucho en nuestra vida diaria? La contestación de Pedro y su fe le llevan a poner la vida al servicio de Dios y de su Reino. Y nuestra respuesta exige también un comportamiento que parta de la decisión de seguir los pasos del Señor en su amor por los marginados e insignificantes de la historia y en su servicio a los más necesitados.