Elaborado por la Red Bíblica Claretiana (REBICLAR) de MICLA

10 de septiembre de 2017

Descarga el encuentro de LOB: 23-tiempo-ordinario-a-mateo-18-15-20

Descarga el material para profundizar: 23-tiempo-ordinario-a-mateo-18-15-20-para-profundizar

 

1. Oración Inicial.

Una persona de la comunidad puede hacer una invocación al Espíritu Santo orando por cada persona que está ahí, pidiendo su luz y su inspiración para tener apertura y docilidad a su Palabra.

Cantar: “Espíritu Santo Ven”, nº 117 o “Ilumíname, Señor” nº 116.

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: Organizando las palabras de Jesús en cinco grandes sermones o discursos, el Evangelio de Mateo imita los cinco libros del Pentateuco y presenta la Buena Nueva del Reino como una Nueva Ley. El texto de hoy nos enfrenta con la Nueva Ley que instruye sobre cómo ha de ser la corrección fraterna dentro de la comunidad y el tratamiento que hay que dar a aquéllos que se excluyen de la vida comunitaria. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Mateo 18, 15-20.

Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Luego cantamos: “Tu Palabra es un cuchillo”, nº 25. Leemos otra vez el texto bíblico.

  • ¿Qué dice el texto?
  • ¿Qué versículo o parte del texto te llegó más?
  • ¿Qué consejos da Jesús frente a una persona que ofende a otra en la comunidad cristiana? Describe cada paso. ¿Cuál es el objetivo de la corrección fraterna?
  • ¿Qué debe suceder con una persona que no escucha siquiera el consejo de la comunidad?
  • ¿A quienes se les da la facultad de atar o desatar?
  • ¿Qué asegura Jesús a los dis­cípulos que se reúnen a orar?
  • ¿Cuál es el motivo de la certeza de ser escuchado?
  • Leemos la hoja “Para profundizar más”.

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? 

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

  1. ¿Cómo se vive la corrección fraterna en nuestra comunidad? ¿Seguimos los consejos de Jesús?
  2. ¿Por qué nos cuesta practicar la corrección fraterna?
  3. ¿Cómo podemos evitar las críticas destructivas, chismes y murmuraciones para poder ayudarnos mutuamente y ser una verdadera comunidad cristiana?
  4. ¿De qué manera nos preocupamos por las personas que se alejan de la comunidad? ¿Qué hace la comunidad después en relación con ellas? ¿Qué nos falta hacer?
  5. ¿Cuál es nuestra reacción cuando los demás nos corrigen? ¿Aceptamos la corrección fraterna?
  6. “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos“. ¿Qué significado tiene para nosotros(as)?
  7. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

 Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida.

 “Gracias, Señor, por estar presente en medio de nosotros”.

5. Nos comprometemos con el Reino de Dios y su justicia para transformar la realidad.

Compromiso: ¿A qué nos compromete saber que Jesús está en medio de nosotros?

Llevamos una “palabra”. Pensamos en alguna palabra o versículo que nos acompañe hasta que nos encontremos nuevamente. Recordemos esa “palabra” o versículo cada día de la semana y mientras participamos en nuestros quehaceres diarios, buscando también algún momento para orar con ella.

6. Oración final.

Gracias, Señor, por estar en medio de nosotros. Nos acompañas siempre. Nos ayudas a superar los conflictos y las dificultades. Enséñanos a vivir la corrección fraterna, a aceptar al otro, a buscar su bien. Muéstranos el camino del diálogo, la paz, la unidad y la comunión.  AMÉN.

Padre Nuestro, que estás en el cielo…


PARA PROFUNDIZAR MÁS EN MATEO 18, 15-20

1. Contexto: El proceso que se describe en el texto de hoy no es para cumplirlo tal cual como una ley, sino que es una aplica­ción de la parábola de la oveja perdida (18,10-14). Se trata de un hermano(a) que se ha separado de la comunidad, y hay que hacer todo lo posible para que vuel­va.

2. La comunidad como espacio alternativo de solidaridad y de fraternidad. La sociedad del Imperio Romano era dura y sin corazón, sin espacio para los pequeños. Incluso las sinagogas eran exigentes y no ofrecían para ellos un lugar de reposo. En las comunidades cristianas, había personas que querían introducir el rigor de los fariseos en la observancia de la ley. Llevaban al centro de la convivencia fraterna los mismos criterios injustos de la sociedad y de la sinagoga. Y así, empiezan a surgir las mismas divisiones de la sociedad y de la sinagoga entre judíos y no judíos, ricos y pobres, dominantes y sometidos, hombre y mujer, raza y religión. Y en lugar de hacer de la comunidad un espacio de acogida, ésta se convertía en lugar de condenación. Recordando las palabras de Jesús en el Discurso de la Comunidad, Mateo quiere iluminar el camino de los cristianos, de modo que la comunidad se convierta en un espacio alternativo de solidaridad y de fraternidad. Debe ser una Buena Noticia para los pobres. Hoy, la sociedad neo-liberal, marcada por el consumismo, es dura y sin corazón. La Iglesia está llamada a tener corazón y acoger a los pobres y marginados.

3. La decisión tomada en la tierra es aceptada en el cielo (18,18): En Mateo 16,19, el poder de “atar y desatar” se le da a Pedro. Ahora, en este texto, el poder de perdonar se le da a la comunidad. Es en la comunidad donde tiene todo sentido el perdón de los pecados. Aquí aparece la importancia de la reconciliación y la enorme responsabilidad de la comunidad en su modo de tratar a sus miembros. Eso exige dar oportunidades, ofrecer a los que se han equivocado e incluso ofendido a la comunidad, la oportunidad nueva de integrarse solidaria y fraternalmente en ella. La comunidad no echa afuera a las personas, sino sencillamente acepta la decisión que la persona misma toma públicamente de salir de la comunidad.

4. La oración en común por el hermano que sale de la comunidad (18,19): Esta exclusión no significa que la persona sea abandonada a su propia suerte. ¡Al contrario! Puede estar separada de la comunidad, pero no estará separada de Dios. Por esto, si la conversación en la comunidad no da ningún resultado y si la persona no quiere ya integrarse en la vida de la comunidad, la comunidad debe comportarse como el Padre de la parábola del Hijo Pródigo. Debe seguir teniendo en el corazón al hermano y rogar por él, de modo que cambie de idea y vuelva a la comunidad. Eso no quita la necesidad de tener experiencias de perdón y de oración personales, pero hay más sentido cuando todo ello se integra en la comunidad, pues la dimen­sión comunitaria es la más rica en consecuencias.

5. La presencia de Jesús en la comunidad (18,20): El motivo de la certeza de ser escuchado es la promesa de Jesús: “Allí donde dos o tres están reunidos en mi nombre, estoy yo en medio de ellos”. Jesús dice que Él es el centro, el eje de la comunidad, y como tal, junto a la comunidad ora al Padre, para que conceda el don del retorno al hermano que se ha excluido.

6. Exigencias de la fraternidad: La fraternidad nos lleva a estar atentos ante los errores de los otros para ayudarlos a mejorar. Estamos, sin duda, ante un asunto delicado y de difícil manejo. Pero es algo necesario para pertenecer auténtica y responsablemente a la comunidad cristiana. Por ejemplo, quienes en el mundo de hoy son, de una manera u otra, cómplices, o incluso autores, de la situación de pobreza y de muerte de tantos y que al mismo tiempo se pretenden cristianos, deben ser llamados al orden por la comunidad de discípulos(as) de Jesús que proclamó el Reino de vida a toda la humanidad y en especial a los más necesitados y oprimidos. De no hacerlo, la comunidad se aleja de lo que pide el Señor y se hace cómplice de la situación con su silencio y su miedo.