1. COMENZAMOS UNIÉNDONOS EN ORACIÓN

     Te damos gracias Padre Santo 

     porque por medio de Jesús 

     nos has convocado en esta comunidad misionera. 

     Queremos reproducir aquel estilo de vida 

     de Jesús con los discípulos a los que llamó 

     a compartir su vida y su misión.

     Haz, Padre, que nuestra comunidad no se cierre nunca en si misma,

     Que viva siempre para la misión,

     al servicio de los hombres,

     asumiendo la causa de los pobres,

     para hacer avanzar la historia hacia tu Reino.

     Amén

 

2. ESCUCHAMOS LA PALABRA

     Lectura del libro de los Hechos 2, 1-11:
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espí­ritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espí­ritu les permití­a expresarse. Habí­a en Jerusalén judí­os piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oí­a hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decí­an: “¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judí­os y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oí­mos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.

 

3. ESCUCHAMOS EL AUDIO – Antonio Santillán CMF

      AUD-20171016-WA0004

 

4. PARA REFLEXIONAR:
¿Cómo se encuentra hoy mi ardor misionero? ¿Cómo lo alimento? ¿Me dejo interpelar por un espíritu renovador, liberador, agápico (dominado por el amor fraterno)?

 

5. FINALIZAMOS HACIENDO ORACIÓN:
     Ven, Espíritu Divino
     manda tu luz desde el cielo.
     Padre amoroso del pobre;
     don, en tus dones espléndido;
     luz que penetra las almas;
     fuente del mayor consuelo.
     Ven, dulce huésped del alma,
     descanso de nuestro esfuerzo,
     tregua en el duro trabajo,
     brisa en las horas de fuego,
     gozo que enjuga las lágrimas
     y reconforta en los duelos.
     Entra hasta el fondo del alma,
     divina luz y enriquécenos.
     Mira el vací­o del hombre,
     si tú le faltas por dentro;
     mira el poder del pecado,
     cuando no envías tu aliento.
     Riega la tierra en sequí­a,
     sana el corazón enfermo,
     lava las manchas, infunde
     calor de vida en el hielo,
     doma el espíritu indómito,
     guía al que tuerce el sendero.
     Amén.

 

6. IMAGEN MISIONERA PARA CONTEMPLAR

 

Comunidad del Centro de Estudios Filosóficos y Teológicos (CEFyT). Marcha de la gorra 2014 “por los derechos de los jóvenes en situaciones de vulnerabilidad, Córdoba, Argentina)

Foto de Kekey Takaya CMF

 

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