1. COMENZAMOS UNIÉNDONOS EN ORACIÓN

Te damos gracias Dios bueno

porque por medio de Jesús nos has convocado

en esta comunidad evangelizadora.

Queremos reproducir aquel estilo de vida

de Jesús y sus discípulos, a los que llamó

a compartir su vida y misión.

Nos sentimos reunidos en su Nombre,

gozando de su presencia y escuchando su Palabra,

compartiendo con El y prolongando hoy

su misma misión evangelizadora.

Haz Dios Padre y Madre, que nuestra comunidad

no se cierre nunca en si misma,

que viva siempre para la misión,

al servicio de este pueblo sencillo,

asumiendo la causa de los pobres y excluidos,

para hacer avanzar la historia hacia tu Reino.

Señor Jesús que María,

la creyente siempre fiel,

que meditaba tus palabras y hechos en su corazón,

esté siempre en medio de nosotros

como entre los apóstoles,

atrayendo tu Espíritu con la fuerza de su Corazón

a favor de nuestra comunidad

y de la tarea de la evangelización:

La venida del Reinado de amor.

Amén.

(Oraciones para la comunidad / en misión compartida, Ingeniero Jacobacci, Provincia San José del Sur)

 

2. ESCUCHAMOS LA PALABRA

Buena Noticia de Jesús según San Mateo 4, 12-25:
Cuando Jesús se enteró de que Juan habí­a sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí­, para que se cumpliera lo que habí­a sido anunciado por el profeta Isaías: “¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí­, camino del mar, paí­s de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que viví­an en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz.”
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “¡Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca!”
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “¡Sí­ganme, y yo los haré pescadores de hombres!”. Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron. Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca de Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó. Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Jesús recorrí­a toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente. Su fama se extendió por toda la Siria, y le llevaban a todos los enfermos, afligidos por diversas enfermedades y sufrimientos: endemoniados, epilépticos y paralí­ticos, y él los curaba. Lo seguí­an grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.

 

3. ESCUCHAMOS EL AUDIO – Rubén Infantino CMF

      AUD-20171017-WA0016

 

4. PARA REFLEXIONAR
Jesús en respuesta al amor infinito del Padre lo glorifica con su vida entregada, ¿cómo busco yo dar gloria a Dios? ¿A qué me compromete con mis herman@s (familia, amigos, comunidad) en la vida cotidiana?

 

5. FINALIZAMOS HACIENDO ORACIÓN

     Envío misionero

Señor Jesús, tu mandato de misión

Nos dispersó un día por el mundo entero.

Tu palabra de comunión nos reúne hoy

en este cruce de todos los caminos,

donde encontrarnos es encontrarte,

donde amarnos es dar testimonio de Ti;

donde encender esperanzas

es anunciar tu venida.

Como los doce, volvemos a ti

desde los senderos de nuestra misión,

trayendo a tu presencia el dolor

y las humillaciones de nuestros pueblos,

el clamor de los pobres

que nos enviaste a evangelizar,

las esperanzas de los humildes

que abrieron su corazón a tu mensaje

y que por doquier lo hacen florecer

en fraternidad, en la Iglesia.

Que tu presencia resucitada entre nosotros

disipe temores y desalientos, y nos haga optar

con libertad y fortaleza, por tu propuesta

de vida, de justicia y de fraternidad,

allá­ donde se cultivan proyectos

de destrucción, de opresión y de violencia.

Enví­anos tu Espíritu

para que como en Marí­a, la Virgen madre,

cree en nosotros un corazón nuevo

encendido en caridad apostólica

disponible ante los desafíos

de la evangelización,

fecundo en obras de amor

y de servicio a los más necesitados.

(Oracional Misioneros Claretianos, página 169, oración 132, Editorial Claretiana, Buenos Aires 1998).

 

6. IMAGEN MISIONERA PARA CONTEMPLAR

 

 

 

Votos Perpetuos Hno. Ronen ofm, Convento San Francisco, Córdoba, Argentina, 2014.

Foto de Kekey Takaya CMF.

 

  • Corazón fiel de María: “Sé nuestra compañía”.
  • Padre Claret y mártires claretianos: “Rueguen por nosotros”.