1. COMENZAMOS UNIÉNDONOS EN ORACIÓN

Nuestros sufrimientos son caricias bondadosas de Dios, llamándonos para que nos volvamos a Él, y para hacernos reconocer que no somos nosotros los que controlamos nuestras vidas, sino que es Dios quien tiene el control, y podemos confiar plenamente en Él. Pidamos a Jesús por la gracia de vivir amando y amando poder sanar heridas y el dolor.
Amén
Madre Teresa de Calcuta

 

2. ESCUCHAMOS LA PALABRA

Buena noticia de Jesús, según san Marcos (Mc 14, 32-41)

Llegaron a una propiedad llamada Getsemaní, y Jesús dijo a sus discípulos: «Quédense aquí, mientras yo voy a orar».
Después llevó con él a Pedro, Santiago y Juan, y comenzó a sentir temor y a angustiarse.
Entonces les dijo: «Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí velando».
Y adelantándose un poco, se postró en tierra y rogaba que, de ser posible, no tuviera que pasar por esa hora.
Y decía: «Abba –Padre– todo te es posible: aleja de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya».
Después volvió y encontró a sus discípulos dormidos. Y Jesús dijo a Pedro: «Simón, ¿duermes? ¿No has podido quedarte despierto ni siquiera una hora?
Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación, porque es espíritu está dispuesto, pero la carne es débil».
Luego se alejó nuevamente y oró, repitiendo las mismas palabras.
Al regresar, los encontró otra vez dormidos, porque sus ojos se cerraban de sueño, y no sabían qué responderle.
Volvió por tercera vez y les dijo: «Ahora pueden dormir y descansar. Esto se acabó. Ha llegado la hora en que el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los pecadores.

 

3. ESCUCHAMOS EL AUDIO – Mario Bussolo CMF

      AUD-20171022-WA0005

 

4. PARA REFLEXIONAR

¿Dónde creo que hace falta el amor y en qué manera puedo testimoniarlo?
¿Qué me suscita esta frase, “amar hasta que duela”?

 

5. FINALIZAMOS HACIENDO ORACIÓN

Como Antonio M. Claret, hemos sido ungidos para anunciar la Buena Nueva a los pobres; impulsados por el mismo Espíritu nos comprometemos a acoger, escuchar, acompañar y cuidar a los más frágiles de la tierra: los sin techo, tóxico dependientes, refugiados, migrantes, indígenas, ancianos, mujeres maltratadas, niños por nacer, todos los explotados e indefensos. Porque no se puede ser claretiano como si los pobres no existieran.
Nos abriremos a nuevas experiencias del Espíritu que nos hace salir hacia las periferias de pobreza, exclusión y descarte, que nos agracia con el don de la misericordia y la compasión, que nos concede una visión profética alternativa desde las periferias y que nos lleva a promover culturas éticas de cooperación y solidaridad.
Nos uniremos más con los pobres, que son agentes evangelizadores, protagonistas de la única Misión que viene del Espíritu, haciendo realidad una Iglesia abierta y pobre. Impulsaremos, también, compromisos de acogida y acompañamiento de personas y colectivos empobrecidos y excluidos, promoviendo procesos de inclusión y transformación social. Amén.
(XXV Capítulo General de los Misioneros Claretianos– 2015)

 

6. IMAGEN MISIONERA PARA CONTEMPLAR

 

 

Marcha por la vida, Vicaría San Antonio María Claret, 2014, Córdoba, Argentina

                                    Foto de Kekey Takaya CMF

 

 

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