De la Prefectura General de Pastoral de Jóvenes y Vocaciones

En la primera parte del año hemos enviado a los Organismos un cuestionario sobre pastoral de jóvenes y mejorar vocaciones con los objetivos de: (1) Conocer las prácticas de PJV en los distintos contextos de la Congregación y (2) la planificación de la Prefectura General. Las respuestas obtenidas corresponden al 82% de los formularios enviados (= 33 de 40); han sido elaboradas por los responsables de PJV de los Organismos y fueron recibidas por correo-e entre el 09/04 y el 26/08/2016 [1]. En base a esto destacamos los puntos que detallamos a continuación y damos luego algunas orientaciones al respecto.

  • La pastoral de jóvenes y vocaciones cobra mayor relieve en la Congregación luego del XXV Capítulo General. Los Capítulos Provinciales y Asambleas han asumido la reflexión de la Missionarii Sumus (MS) en sus discernimientos y programas. Algunos incluso han calcado la configuración actual del Gobierno General creando una Prefectura de PJV. Todos tienen al menos un responsable nombrado para este ministerio. La mayoría trabaja corresponsable y subordinadamente con la Prefectura de Apostolado o de Formación del propio Organismo. En algunos casos, los responsables son dichos prefectos. Los nombramientos duran generalmente un sexenio.
  • Cada Organismo trabaja en base a objetivos propios que, en orden de coincidencias, se agrupan a continuación: (1) Formar a los jóvenes (algunos incluyen aquí la catequesis de confirmación). (2) Plantear a los jóvenes la opción vocacional y acompañarlos. (3) Proponerles explícitamente la espiritualidad claretiana. (4) Favorecer su compromiso apostólico y la conformación de comunidades cristianas. (5) Sensibilizarlos frente a situaciones sociales. (6) Vincularlos con otros jóvenes, grupos y movimientos en redes sociales. (7) Presentarles a Jesucristo. (8) Objetivos que no coinciden con los de ningún otro Organismo: Colaborar con la pastoral diocesana; animar un centro misionero; participar en encuentros juveniles masivos.
  • La pastoral de jóvenes y vocaciones se lleva a cabo generalmente en plataformas de evangelización compartidas a nivel de comunidades y estructuras locales, especialmente parroquias y colegios. Se constata un trabajo extraordinario que valoramos positivamente y agradecemos infinitamente. Claretianos, laicos y consagrados, en ocasiones miembros de la familia claretiana, llevan adelante, responsable y creativamente, un itinerario pastoral multiforme y variado que articula propuestas evangelizadoras que se extienden desde la niñez hasta la juventud.
  • La PJV incluye iniciativas eclesiales como la Infancia Misionera junto con otras que parecen trasplantadas a contextos nuevos como oratorios y movimientos juveniles. Otras acciones intentan responder a situaciones vitales de adolescentes y jóvenes o proponen claves de espiritualidad claretiana. El lugar que los jóvenes ocupan en ellas y su grado de protagonismo varían de una a otra. En ocasiones son meros receptores; en otras asumen un rol más protagónico o llegan a ser auténticos agentes de su crecimiento personal y se compromenten en acciones evangelizadoras en ámbitos de pobreza y exclusión, JPIC, misiones populares u otros más juveniles.
  • 47% (= 15 de 33) de los responsables valoran la PJV como positiva y desafiante; 15% (= 5) dice que es ardua y difícil; 11% (= 4) la considera aún precaria en sus Organismos; 28% (= 9) no dice nada al respecto. Los argumentos que fundamentan su evaluación están comprendidos entre dos extremos: El primero, más positivo, valora la existencia de equipos, el modo de trabajo de los claretianos o el compromiso de los jóvenes que nos hace ser mejores y evidencia que las propuestas tienen sentido. El segundo, en cambio, resalta la falta de apoyo de algún Gobierno Provincial, de recursos o de interés de claretianos que prefieren una pastoral más tranquila.
  • Los desafíos de la PJV se pueden agrupar en tres tipos: (1) El primero se relaciona con el trabajo en equipo de los claretianos. 13 Organismos se expresan en este sentido. (2) El segundo tiene que ver con la tarea pastoral propiamente dicha; los retos que los contextos presentan y los modos de responder pastoralmente a ellos. 10 Organismos coinciden en estos desafíos. (3) El tercero está referido a la cuestión vocacional. 7 Organismos convergen en estos interrogantes.
  • A diferencia del cuestionario sobre la pastoral de jóvenes, las preguntas referidas a la pastoral vocacional fueron respondidas por todos los referentes. En concordancia con lo dicho para la pastoral juvenil, los objetivos y acciones que se proponen evidencian intencionalidades, criterios, cosmovisiones, culturas e incluso eclesiologías diversas. Los objetivos se enmarcan entre el extremo de quienes reclutan adolescentes y jóvenes para la Congregación o el “seminario menor”, por un lado, y los que se proponen crecer en la denominada “cultura vocacional”, por otro.
  • A favor de la cultura vocacional se valoran positivamente distintas iniciativas: Publicaciones vocacionales impresas o virtuales. Iniciativas relacionadas con la pastoral de jóvenes (semanas vocacionales; formación de promotores vocacionales locales; campamentos vocacionales, retiros y misiones en los cuales se presentan las distintas vocaciones en la Iglesia y la espiritualidad claretiana). Entre las acciones de los gobiernos provinciales se destaca el nombramiento de claretianos responsables y equipos vocacionales en los Organismos; la animación vocacional durante visitas canónicas o fraternas; los recursos económicos destinados para este fin; la animación de los responsables en las comunidades locales u otras instancias provinciales.
  • 34% (= 11) de los organismos orienta su pastoral vocacional a la promoción de todas las vocaciones en la Iglesia; aún cuando reconocen que los resultados obtenidos son inferiores a las expectativas que se ponen en juego. 6% (= 2) no trabaja nada “explícitamente” vocacional. Entre estas dos posturas, los demás Organismos focalizan su propuesta vocacional en la vida consagrada y “lo (congregacional) claretiano” o el ministerio presbiteral. Se constata, sin embargo, que las vocaciones que más surgen son al matrimonio y la vida laical. En algunos contextos, particularmente europeos, la secularización ha hecho un buen trabajo; los jóvenes se presentan como lejanos o desinteresados en este tipo de planteos y propuestas.
  • En consonancia con el Anuario Pontificio 2016 y Annuarium Statisticum Ecclesiae 2014: Dinámicas de una Iglesia en transformación (05/03/2016), los datos ofrecidos por los referentes de los Organismos, aún sin ser del todo correctos o exactos [2], reflejan la misma tendencia: La Congregación crece en África, se arraiga en Asia, decrece en América y presenta signos alarmantes en Europa; de modo que entre 2012 y 2016 el promedio de solicitudes para ingresar a la Congregación, promediando sólo los Organismos que respondieron esta pregunta y con las salvedades que se indican a pie de página, fue de 1698 en ACLA, 199 en ASCLA WEST, 65 en ASCLA EAST, 51 en MICLA y 1 en ECLA.
  • Los jóvenes solicitan su ingreso a la Congregación motivados por: (1) El testimonio personal o apostólico directo de los misioneros o indirecto, es decir, mediante el testimonio de terceras personas que hablan bien de nosotros: religiosas de otras congregaciones, presbíteros, amigos, colaboradores, familiares, benefactores; producto de encuentros significativos habituales o esporádicos en los cuales la apertura de las comunidades es fundamental. (2) Anhelos y búsquedas personales de los mismos jóvenes: “el deseo de servir a Dios y a la Iglesia”, “sus propias búsquedas”, “porque se identifican con el carisma claretiano y la misión”. (3) Por Internet u otros medios propios de la comunicación de los jóvenes.
  • Los responsables de la pastoral vocacional de los Organismos sugieren: (1) Crear consciencia sobre la pastoral vocacional como responsabilidad de todos y cada uno de los claretianos, en la perspectiva que señalan nuestras Constituciones (n. 58). (2) Que sea una propuesta organizada, articulada en etapas; que forme parte del crecimiento de los jóvenes y permita acompañarlos; que se integre efectivamente como dimensión transversal de las demás pastorales. (3) Que una pastoral prioritaria en los Organismos a la cual se dediquen recursos humanos y económicos.
  • La planificación inicial de la Prefectura General es valorada positivamente por los responsables de PJV aunque algunos la consideran alejada de sus respectivas necesidades y realidades o desconfían de algunas estrategias y acciones. Se acentúa que existen contextos congregacionales en los cuales los claretianos, paulatinamente y por distintos motivos, nos hemos alejado del mundo de los jóvenes; que en algunos Organismos la PJV no existe. Se considera necesario formar agentes y animadores de PJV. Hay quienes perciben cierta dificultad en llevar adelante programas que dependen de la buena predisposición de otros claretianos o donde existen apremios económicos que condicionan el éxito de las propuestas y actividades juveniles.
  • Los responsables de los Organismos recomiendan: (1) Adecuar la reflexión pastoral y las respuestas de la Prefectura General a los distintos contextos y planificar sectorialmente, de acuerdo a realidades símiles. (2) Que se realicen visitas en orden a facilitar procesos o asesorar a comienzan; compartir materiales, actividades, planificaciones o ensayar procesos comunes de PJV en clave claretiana. (3) Cuestiones más bien prácticas como, por ejemplo, que la Prefectura garantice un proceso articulado con la pastoral de adolescentes que se lleva adelante en colegios y parroquias. (4) Se valora positivamente la oferta de experiencias significativas de voluntariado misionero para jóvenes a nivel congregacional.

Desde la Prefectura General agradecemos el empeño de todos y cada uno al responder al cuestionario y la buena disposición al trabajo. Sabemos de las múltiples ocupaciones de los responsables de PJV en sus Organismos y, por eso, valoramos aún más el esfuerzo realizado. Tanto la encuesta como el encuentro del Gobierno General con los Superiores Mayores en Sri Lanka han servido para reformular el borrador inicial de la Prefectura y el Plan de Acción del Gobierno General.

En sus aspectos fundamentales, el programa de la Prefectura prevé: (1) Delimitar el período de la “juventud” a la franja etaria comprendida entre los 18 y los 30 años. (2) Trabajar con los responsables de PJV dando relevancia a las Conferencias Continentales. (3) Diseñar criterios claretianos comunes para la PJV. (4) Focalizar la atención en la formación de agentes locales de PJV. (5) Facilitar la comunicación a través de una página web y un Facebook propios. (6) Proponer a los jóvenes experiencias de voluntariado misionero en clave vocacional. (7) Reflexionar la dimensión vocacional y llevar adelante acciones compartidas con la Familia Claretiana. (8) Motivar la dimensión vocacional por el testimonio de nuestras vidas y comunidades.

El XXV Capítulo General solicita que los claretianos emprendamos un camino de conversión que transforme nuestras vidas, nuestras prácticas pastorales y nuestro modo de Seguimiento de Jesús. Es una llamada que apela al don vocacional por el cual cada uno de nosotros ha optado libremente por vivir en la Congregación. La respuesta que el Capítulo reclama de nosotros no es tanto la de ejecutar acciones cuanto la de generar procesos que nos permitan llegar a ser los claretianos que estamos llamados a ser en la actual coyuntura del mundo, de la Iglesia y de la Congregación.

La reflexión compartida en Sri Lanka por los miembros del Gobierno General más directamente implicados en el Primer Proceso de Transformación: “Congregación en Salida” se inspira en la práctica de Jesús descrita por Marcos 1, 29-39; asume la llamada del Capítulo I de la Evangelii Gaudium; y comprende la realidad desde las claves del Pensamiento Complejo de Edgar Morin.

Desde este horizonte de comprensión, la interpelación del Capítulo acerca de la fidelidad a la vocación recibida (MS 28 – 31) se presenta como una bisagra: Por un lado, condensa las interpelaciones propias de la misión recogidas en la primera parte de la Declaración, mientras, por otro, abre la reflexión capitular sobre la identidad claretiana y los procesos de transformación, anticipando los contenidos de la segunda y la tercera parte.

El punto dedicado a la fidelidad creativa (MS 30) recoge textualmente una expresión de la Declaración del XXIV Capítulo General, Hombres que arden en caridad (19). La constatación no es casual. La Congregación tiene estructuras, fundamentalmente parroquias y escuelas, en las cuales se trabaja con denuedo en la atención pastoral de adolescentes y niños. El horizonte de la misión entre los jóvenes no nos resulta ajeno y sin embargo no todo es siempre lo que parece.

MS 30 constata con preocupación que la presencia física entre los jóvenes no implica cercanía y que la percepción que de nosotros mismos tenemos en relación a ellos no se ajusta a la realidad. La aseveración parece lapidaria pero es una invitación a la conversión de la propia vida en la misión: Invitar a los jóvenes al servicio del Reino de Dios y al ministerio de la Palabra es una tarea que nos compete a todos. Es una nueva oportunidad que se presenta en la misma perspectiva que plantean las Constituciones que hemos profesado (CC 58).

El mundo de los jóvenes es el escenario crucial en el cual nuestra inventiva misionera se juega el legado carismático ofreciéndolo a las nuevas generaciones. Se trata de poner en juego la identidad que nos configura en lo que somos y hacemos; el don vocacional, que es pura gracia gratuitamente recibido, es todo y la única riqueza que podemos ofrecer a los demás. La vocación claretiana que da hondura y sentido a nuestras vidas es lo que queremos compartir gratuitamente con los jóvenes para que también ellos encuentren en él la VIDA que les dé plenitud y los colme de alegría.

Generalmente, las parroquias e instituciones escolares claretianas incluyen en sus respectivos proyectos pastorales o educativos una PJV orientada principalmente a la evangelización de adolescentes y niños que llaman “infantil-juvenil” (PIJV). En ese marco comunitario, parroquial o educativo, de horizontes pastorales más amplios, la PIJV es una propuesta pastoral entre otras. Ella aporta su especificidad más propia al tiempo que dicha comunidad le confiere su impronta parroquial o escolar característica.

En complementariedad con el trabajo anteriormente descrito, MS 68 abre una alternativa misionera hacia el mundo de los jóvenes: Salir al encuentro de los jóvenes, caminar con ellos y posibilitar que escuchen las llamadas de Jesús. Este es el objetivo que ha de orientar el compromiso evangelizador de todos los Organismos de la Congregación con las nuevas generaciones.

El horizonte es siempre el de la misma y única misión: Favorecer el encuentro de las nuevas generaciones con Jesucristo; lo que cambia es el paradigma desde el cual nos comprendemos miembros de una Congregación en salida; inmersos en un proceso de conversión personal-pastoral-ecológica que nos empuja al encuentro de los demás para transformarnos según la medida del corazón misericordioso de nuestro Dios Padre-Madre y del Corazón de María.

Al cambio de paradigma es inherente el cambio de escenarios y en el modo de llevar adelante la misión. Las orientaciones Capítulo General son para todos y cada uno de los miembros de la Congregación. MS 68 no plantea en exclusiva el objetivo de la Prefectura General de Jóvenes y Vocaciones. A la luz del discernimiento capitular todos los Organismos han de confrontar sus proyectos de PJV en orden a ajustar, reafirmar o cambiar lo que sea necesario, conforme a las realidades de los contextos geográficos y culturales.

Desde la Prefectura General proponemos abrir nuestro horizonte misionero hacia el mundo de los jóvenes universitarios, trabajadores o migrantes, que están transitando la etapa de la vida que los conduce a la madurez. En cada Organismo será necesario diseñar las estrategias pastorales que asuman las propuestas pastorales de la adolescencia y desemboquen en la vivencia de una fe cristiana adulta en clave claretiana. La propuesta vocacional explícita de las distintas formas de vida cristiana propias de la Familia Claretiana se hace ineludible.

El discernimiento capitular ofrece además los criterios que dan cuenta de nuestra vida y misión (cf. MS 1-4; 34-63); de acuerdo con ellos, nuestra pastoral ha de ser:

  • En salida, es decir, MISIONERA.
  • Propositiva, es decir, VOCACIONAL.
  • Comunitaria, es decir, ECLESIAL.
  • Carismática, es decir, CLARETIANA.

En relación al último punto, nuestra pastoral de jóvenes y vocaciones ha de reflejar, como cualquiera otra pastoral en la Congregación, los rasgos carismáticos que la configuran. La Palabra de Dios, la opción por los pobres y por la justicia, la propuesta vocacional y la misión compartida han de ser dimensiones transversales. Todas sus acciones han de perseguir el único interés de ser colaboradores del Espíritu para que los jóvenes se encuentren con Jesucristo y escuchen su llamada. El modo en que el Capítulo propone la misión es el del diálogo profético y la misión compartida en comunidad, con la Iglesia toda y con quienes buscan la transformación del mundo.

La misión compartida es una escuela que hemos de frecuentar con audacia y esmero. El trabajo en equipo se impone para transformar las realidades personales, comunitarias y congregacionales en la perspectiva del evangelio; ha de favorecerse para bien de todos, mediado por un ejercicio de revisión permanente de las propias prácticas. Ella es parte de nuestra identidad y uno de los aspectos de la conversión pastoral a la cual estamos llamados para llegar a ser discípulos al estilo de los Doce (MS 22; 53ss).

No dejemos pasar la oportunidad de recuperar la mística de nuestro fundador que, dejando las estructuras convencionales de la Iglesia de su época, se aventuró a los caminos para abrazar su vocación apostólica urgido por el amor de Cristo y el amor a los prójimos de su pueblo. En la actual coyuntura, nuestras comunidades, nuestros trabajos y nuestra vida están llamados a ser igualmente significativos. No podemos permitir que se apague en el mundo el fuego misionero de Claret que nos ha sido confiado. El discernimiento congregacional en la coyuntura eclesial y del mundo actual nos pide que continuemos caminando en esta dirección. La misión compartida abre espacios de reflexión y de acción conjunta con otros miembros de la Familia Claretiana.

La colaboración en un proceso de transformación de semejantes características no puede ser improvisado. Es necesario que los Organismos planifiquen un itinerario que los haga salir al encuentro de los jóvenes, fijen metas evaluables a corto, mediano y largo plazo, y diseñen estrategias para alcanzarlas nombrando responsables que las lleven a cabo y celebren el camino andado. Un sexenio es tiempo más que suficiente para armar equipos pastorales dedicados a los jóvenes y las vocaciones, capacitarse para la misión encomendada y aventurarse a la tarea.

Se impone un discernimiento y una acción pastoral compartidos que establezcan los modos adecuados y se comprometan llevar a la práctica el discernimiento capitular en los distintos Organismos y contextos. Una reflexión que lleve las realidades de los jóvenes a la oración, los diálogos y discernimientos, al diseño de estrategias pastorales y su ejecución, a la celebración del paso de Dios por nuestras vidas; un círculo virtuoso que nos transforme y nos devuelva a la cotidianidad de nuestras vidas y trabajos siendo mejores misioneros.

Confiados en la fuerza del Espíritu que anima nuestra misión, nos aventuramos tras las huellas de Jesús al servicio de la Palabra de Dios entre los jóvenes.

Hno. Carlos Verga CMF.

Prefecto General de Pastoral de Jóvenes y Vocaciones.

Roma, 20 de noviembre de 2016.

————————————————————-

[1] Quien desee acceder al texto completo de la encuesta, lo puede solicitar escribiendo a la dirección electrónica de la Prefectura General de Jóvenes y Vocaciones: prefpjv@cmfgen.org. El texto completo ha sido enviado a los Superiores Mayores y a los responsables de PJV de los organismos, por Conferencias; 36 páginas A4 en formato pdf disponibles en inglés y castellano.

[2] La pregunta formulada alude a las solicitudes de ingresos. Algunos Organismos que sí tienen vocaciones como Polonia y Portugal o Centroamérica y Antillas no presentan datos, mientras otros, sobre todo de MICLA y España, se refieren a los ingresos y no a las solicitudes. De todos modos, y más allá de estos límites, son datos que nos hacen pensar pues la tendencia señalada es coincidente con los datos ofrecidos por los registros publicados por la Iglesia católica en https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/03/05/estadistic as.html.