Óscar Arnulfo Romero nació el 15 de agosto de 1917 en Ciudad Barrios, en el departamento de San Miguel, El Salvador, América Central. Fue el segundo de ocho hermanos, hijo del humilde y modesto matrimonio formado por Guadalupe y  Santos.

Desde pequeño manifestó el deseo de ser sacerdote y entró en el seminario menor diocesano en la ciudad de San Miguel que entonces era dirigido por los Misioneros Claretianos. Después ingresó al Seminario Mayor de San José de la Montaña en San Salvador. Más tarde fue elegido para completar sus estudios teológicos en Roma y allí, en 1942, fue ordenado Presbítero a la edad de 25 años. Continuó sus estudios teológicos en Roma hasta que tuvo que volver a El Salvador a causa de la II Guerra Mundial.

El 23 de febrero de 1977 fue nombrado Arzobispo de San Salvador en medio de un ambiente de injusticias, represión e incertidumbre. El 12 de marzo de ese mismo año es asesinado el padre jesuita Rutilio Grande, amigo suyo,  lo cual le causó a un gran impacto. Monseñor Romero recoge las sugerencias del clero y celebra una misa única en Catedral como signo de unidad de la Iglesia y de repudio a la muerte del padre Rutilio Grande.

Creó una oficina de Derechos Humanos y abrió las puertas de la Iglesia para dar refugio a los campesinos que huían de la represión. Su vida terminó el 24 de marzo de 1980 mientras celebraba misa a las 6:15 p.m. en la capilla del Hospital Divina Providencia en San Salvador, donde vivió en los tres años que duró su ministerio.

Monseñor Oscar Romero conservó toda su vida una grande cercanía hacia los Misioneros Claretianos y hacia su Basílica de Roma. En el archivo de la Curia General se conserva un autógrafo (fechado el 3 de mayo de 1979, a menos de un año de su muerte, con motivo de una visita a la comunidad), en el que recuerda con cariño a los claretianos cercanos a él desde los comienzos de sus formación sacerdotal. Dice Monseñor Romero:

“Hoy he vuelto a mis orígenes: hice mi seminario menor en San Miguel (El Salvador C.A.) con los queridos Padres Claretianos y celebré aquí mi primera Misa el 5 de abril de 1942- Gracias y bendición-. 3-V-79-. O. Ar. Romero, arzobispo de San Salvador”.

 

 

Nos unimos a la alegría de toda la familia claretiana que celebra su memoria, especialmente a la juventud centroamericana que se reúne en estos días en El Salvador, en torno a la fiesta del pueblo, para seguir caminando y animando la misión de R+FC (Romero y Familia Claretiana).