Soy lo que soy, “Hija del Corazón de María”, gracias a Dios y gracias a un hombre creativo y fiel. El padre Claret escribe en el nº 1 de nuestro libro fundacional: Después de haber procurado dar a toda clase de personas los medios que me han parecido más conducentes para que logren su santificación (…), temería faltar a mi deber y a la caridad universal que Dios me ha inspirado, si no cuidaba de ofrecerlos a una clase que ha llamado siempre mi atención y cuidados en mis correrías apostólicas, y que me ha ocupado muchísimas veces delante de Dios”. Y continúa en el nº 4: “… así me lo hace creer un pensamiento inspirado, que va a proporcionaros el que podáis realizar todos vuestros deseos, abriéndoos un nuevo claustro, un claustro el más dulce,(…) un claustro que os procurará las ventajas más esenciales de los antiguos conventos, y este será el Santísimo e Inmaculado Corazón de María”.

El celo apostólico del P. Claret le quemaba y le lanzaba a ser fiel al evangelio, al deseo de que toda persona, de cualquier condición, conociera su verdadera identidad, se supiera hijo de Dios; su deseo profundo fue que Dios fuera conocido, amado, servido y alabado por todas las criaturas y, -casi un siglo antes de que en la Iglesia se reconociera la realidad de los Institutos Seculares-, concibe, respondiendo a una inspiración del Espíritu, a las Hijas del Corazón de María viviendo la consagración a Dios en medio de las realidades cotidianas. ¿Se puede ser más fiel? ¿Se puede ser más creativo en su tiempo?

Nuestro proyecto vocacional está atravesado por el deseo de vivir nuestra propia vocación y  nuestra pastoral vocacional en fidelidad creativa.  Deseos de FIDELIDAD a lo que Dios quiere de Filiación Cordimariana, a la forma particular de estar en el mundo y en la Iglesia; esto es, tratando, desde nuestra pequeñez, que las personas que nos rodean en nuestro trabajo y allí donde nos movemos se sientan queridas, acompañadas, que puedan descubrir en nuestra pobreza el amor de María, la Madre de todos… Deseos de fidelidad, pero con la certeza de que EL AMOR ES SIEMPRE CREATIVO y, ¡Cuánto más el amor de una madre! Un amor que busca encontrarse como sea con los hijos, que está cerca de cada uno según el otro necesita, sin imponer nada, con paciencia, respetando procesos y ritmos y velando sufrimientos; ayudando a crecer, corrigiendo… pero por encima y por debajo de todo, acompañando a los otros, como María hizo con Jesús a lo largo de toda su vida.

En la labor de Pastoral Vocacional de las Hijas del Corazón de María este juego fidelidad-creatividad es clave por nuestra forma de estar en el mundo y en la Iglesia.

Y el Espíritu Santo, que no nos deja quietos un momento, hoy está inspirando en la Iglesia un tiempo favorable de FIDELIDAD CREATIVA.  El Papa Francisco no cesa de invitarnos, sobre todo con su testimonio vivencial, a ser creativos en el amor, en el lenguaje, en los gestos, sobre todo con los que no están “dentro de la Iglesia”, con los que están en las periferias; pero, a la vez, el Papa es exigente en la fidelidad radical al Evangelio. Y creo que esa es la clave para no caer en el peligro de convertirnos en “artistas” de la pastoral; que con la intención de hacer atractivo el mensaje de la buena noticia, podemos correr el riesgo de que los jóvenes se queden en el papel de regalo y las moñas y “no necesiten” ver cuál es el gran regalo que la Iglesia ofrece, porque les encante el papel de regalo.

Y ¿qué es más importante en nuestro tiempo: la fidelidad o la creatividad? Humildemente, me atrevería a decir que LA CREATIVIDAD EN EL AMOR Y EN EL ANUNCIO DE LA BUENA NOTICIA ES CONSECUENCIA NATURAL DE LA FIDELIDAD RADICAL AL EVANGELIO ¿no crees?

Luisa Azor Oliver, Hija del Corazón de María.