Elaborado por la Red Bíblica Claretiana de MICLA (REBICLAR)

Evangelio del Domingo 19 de noviembre de 2017

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1. Oración Inicial.

Señor de la Vida, tu Palabra es la fuente viva. Envía tu Espíritu Santo para acercarnos a ella y comprenderla. Danos también la gracia, la voluntad y el valor necesario para vivirla en nuestras vidas.  AMÉN.

Cantar: “Espíritu Santo Ven”, nº 117 o “Ilumíname, Señor” nº 116.

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

1. Introducción: El texto de hoy habla de un propietario que iba a viajar al extranjero. Llama a sus criados y les confía la administración de sus bienes. A cada uno entrega talentos según su capacidad. Cuando el propietario volvió, pidió cuentas a sus criados. Todos ganaron el doble, menos el último, que, por miedo de arriesgar, enterró el talento. Y cuando el señor volvió se lo entregó tal cual, algo que le trae consecuencias inesperadas. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

2. Leer el texto: Mateo 25, 14-30. Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.

3. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Luego cantamos: “Coplas de Yaraví”, nº 34. Leemos otra vez el texto bíblico.

4. ¿Qué dice el texto?

  • Cada uno dice el versículo o parte del texto que le llegó más.
  • En la parábola, los tres empleados reciben según su capacidad: ¿Cuál es la forma de comportarse de cada uno de ellos con respecto a lo recibido?
  • ¿Cómo rinden cuentas el primero y segundo empleado?
  • Y el tercer empleado: ¿Por qué esconde el talento? ¿Cómo le responde el amo?
  • ¿Qué actitudes destaca el patrón? ¿Qué actitudes reprocha?
  • Leemos la hoja “Para profundizar más”.

5. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? 

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

  1. Para nosotros(as) hoy: ¿Qué representan los talentos en esta parábola?
  2. Hay quienes transmiten lo que han recibido de Dios y quienes guardan para sí lo que el Señor quiso darles. Comentar.
  3. Cada uno compartimos qué don(es) hemos recibido de Dios. ¿Cómo lo usamos?
  4. Toda persona tiene cualidades, talentos, con los cuáles puede y debe servir a los demás. Comentemos los talentos que reconocemos en hermanos y hermanas de nuestra comunidad.
  5. ¿Es tan grave no hacer producir los talentos? ¿Por qué?
  6. Cada persona recibe del Señor “según su capacidad” y sin embargo a veces sentimos envidia y hacemos comparaciones entre personas. Comentar.
  7. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer para que se haga realidad?

6. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida.

“Señor, ayúdanos a ser generosos para entregar nuestros dones al servicio de la gente”.

7. Nos comprometemos con el Reino de Dios y su justicia para transformar la realidad.

Compromiso: Pensemos las capacidades y talentos que tenemos cada uno y también nuestros hermanos(as); nos comprometemos en esta semana a ponerlos al servicio de los demás.

Llevamos una “palabra”. Pensamos en alguna palabra o versículo que nos acompañe hasta que nos encontremos nuevamente. Recordemos esa “palabra” o versículo cada día de la semana y mientras participamos en nuestros quehaceres diarios, buscando también algún momento para orar con ella.

8. Oración final.

Señor, haznos artesanos(as) del Reino que Tú quieres que construyamos entre toda la gente, con nuestro trabajo y con los talentos que tu nos has dado. Y que estemos siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a Ti y a los hermanos y hermanas consiste el gozo pleno y verdadero. AMÉN.

Padre Nuestro, que estás en el cielo…

 


PARA PROFUNDIZAR MÁS EN MATEO 25, 14-30

1. Contexto: La “Parábola de los Talentos” (25,14-30) forma parte del 5º Sermón de la Nueva Ley (24,1 a 25,46) y se coloca entre la parábola de las Diez Vírgenes (25,1-13) y la parábola del Juicio Final (25,31-46). Estas tres parábolas hablan sobre la llegada del Reino. Una de las cosas que más influyen en nuestra vida es la idea que nos hacemos de Dios. Entre los judíos de la línea de los fariseos, algunos imaginaban a Dios como un Juez severo que trataba a las personas según hubiesen o no cumplido la ley. Esto causaba miedo e impedía a las personas crecer. Impedía que se abriese un espacio dentro de ellos para acoger la nueva esperanza de Dios que Jesús comunicaba. Para ayudar a estas personas Mateo relata la parábola de los talentos.

2. ¿Cómo prepararse para la venida del Señor? Mateo acentúa algunos elementos de la parábola. Por ejemplo, en respuesta a la pasividad de sus comunidades, resalta la actividad de los dos empleados y la actitud inactiva del tercero. Quiere animar a la Iglesia a vivir el presente en una fidelidad activa y creativa, como preparación para el juicio final. Sólo el evangelio de Mateo relata que el propietario volvió después de “mucho tiempo”. Nos indica que las comunidades hablaban de la demora en la vuelta del Señor, lo que probablemente desanimaba a la gente. El castigo para el empleado que no trabajó será la exclusión del Reino. El evangelista, a través de esta parábola, exhorta a su comunidad (y la nuestra hoy) para que esté alerta y vigilante, y para que no se deje vencer por la comodidad y la rutina.

3. La moneda diversa del Reino: No hay diferencia entre aquéllos que reciben más y aquellos que reciben menos. Todos reciben según su capacidad. Lo que importa es que el don se ponga al servicio del Reino y que haga crecer los bienes del Reino que son el amor, la justicia, la fraternidad, el compartir. Lo más importante de la parábola no consiste en producir más o menos talentos, en cumplir o no cumplir la ley, sino que nos habla del modo en el que se necesita vivir nuestra relación con Dios. Los primeros dos empleados no piden nada, no buscan su propio bienestar, no guardan los talentos para ellos, no calculan, no miden. Con la más grande naturalidad, casi sin darse cuenta y sin buscar ninguna clase de mérito para ellos, comienzan a trabajar, para que el don recibido de frutos para Dios y para el Reino. El tercer empleado tiene miedo y, por esto, no hace nada. Según las normas de la ley antigua, él obra de modo correcto. Se mantiene en lo que mandaba la ley, en las exigencias establecidas. No pierde nada, pero tampoco gana nada. El Reino es riesgo. ¡Quien no quiere correr riesgo, pierde el Reino!

4. El modo de obrar de cada empleado (25,16-18): La parábola nos habla de dos actitudes; de quienes transmiten lo que han recibido de Dios y de aquellos que guardan para sí lo que el Señor quiso darles. Además, el acento de la parábola está en el reproche a la segunda postura. En la vida de todos los días, con sus buenos y malos momentos, con sus tensiones y conflictos, el discípulo(a) de Jesús tiene que dar testimonio de la vida. Eso es lo que significa recibir los talentos. Todos y todas reciben algún bien del Reino, ¡pero no todos responden del mismo modo!

5. La palabra final del amo que aclara la parábola (25, 28-30): El amo manda quitarle el talento y darlo al que ya tiene. Aquí está la clave que lo aclara todo. En realidad los talentos, “el dinero del amo”, los bienes del Reino, son el amor, el servicio, el compartir, el don gratuito. Talento es todo lo que hace crecer la comunidad y que revela la presencia de Dios. Cuando alguien se encierra en sí mismo por miedo de perder lo poco que tiene, se pierde hasta lo poco que se tiene, porque el amor muere, se debilita la justicia, desaparece el compartir. De lo contrario, la persona que no piensa en sí y se da a los demás, crece y recibe sorprendentemente todo lo que ha dado y mucho más.