Marcos 7, 24-30. 24 Después Jesús partió de allí y fue a la región de Tiro. Entró en una casa y no quiso que nadie lo supiera, pero no pudo permanecer oculto. 25 En seguida una mujer cuya hija estaba poseída por un espíritu impuro, oyó hablar de él y fue a postrarse a sus pies. 26 Esta mujer, que era pagana y de origen sirofenicio, le pidió que expulsara de su hija al demonio. 27 El le respondió: «Deja que antes se sacien los hijos; no está bien tomar el pan de los hijos para tirárselo a los cachorros». 28 Pero ella le respondió: «Es verdad, Señor, pero los cachorros, debajo de la mesa, comen las migajas que dejan caer los hijos». 29 Entonces él le dijo: «A causa de lo que has dicho, puedes irte: el demonio ha salido de tu hija». 30 Ella regresó a su casa y encontró a la niña acostada en la cama y liberada del demonio.

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Comentario de P. Luis Zazano en https://misionerosdigitales.com/2018/02/marcos-7-24-30/

Imagen de AFP en https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/mundo/1/mujeres-sirias-caen-en-manos-de-los-yihadistas