• PALABRA DE DIOS: Mateo 21, 1 – 11. Domingo de Ramos y pasión y muerte de Jesús.

Que jugada tan original la del profeta Jesús, la de proponer el Amor de Dios que libera y regala eterna alegría desde la lógica de los reinados. Aprovechando la sed de salvación en un Mesías tan esperado por el pueblo, organiza una marcha hacia el corazón del sistema religioso corrupto y depredador. Convencido de la necesidad de develar al poder opresor que hace uso de la imagen de Dios para beneficio propio, se presenta con la figura de otro Reinado que es posible hacerlo realidad con valientes gestos de misericordia por los derechos de los pobres y excluidos, que son los derechos de Dios.

En Palestina había burros tan pequeños que subidos a ellos seguimos arrastrando los pies al andar. Sumado a que en la tradición bíblica la figura del rey se apoya en aquel hecho en que David ordena a su hijo Salomón montar en un burro para ser proclamado Rey, sucesor suyo sobre Israel. La humildad y sencillez se imponen naturalmente como estilo en el servicio de liberación que tenemos con nuestro pueblo, con la gente que más necesita y sufre injusticias y con la Madre Tierra. Este comportamiento a flor de piel en el compromiso con los más frágiles contrasta con los reinados de turno que acumulan poder en el tiempo y pretender eternizarse justificando métodos violentos.

Muchos habían asistido a Jerusalén para las celebraciones de la Pascua, ¿inteligente movida de Jesús para sumar militantes a esta causa en un escenario con tanto público? Lo cierto es que varios lo reconocieron como Mesías pidiendo salvación en el “Hosana”. Lejos de vanagloriarse, provoca el inicio del enfrentamiento entre los dos reinados y ofrece la posibilidad de empoderarse ante tal proyecto perverso, destructor de vidas.

Caminar con Jesús en esta lucha puede ser la respuesta al vacío que a veces sentimos debido a nuestra quietud e incertidumbre. Participar en espacios comunitarios o en redes con otras existencias y organizaciones es comprender la dimensión social que tiene la fe.

En estos días de Semana Santa se nos invita a seguir detalladamente, con el corazón, la pasión y cruz de Jesús, camino a la Resurrección. Descubrir las más puras intenciones y sentimientos del Siervo humilde, su entrañable amor por el pueblo y su firme confianza en Dios nos enseña cómo asumir la historia con sus heridas y desafíos. Y sepamos que no estamos solos en nuestras luchas, que Jesús es compañero de nuestros sueños por una humanidad donde haya brotes de justicia y paz; el mismo que sufrió la incomprensión de su gente y el dolor por el poder opresor, el que aguantó la cruz de la muerte.

Dice el teólogo Leonardo Boff que “Dios no responde al porqué del sufrimiento. Sufre junto al que sufre. Dios no responde al porqué del dolor. Él se hizo el hombre de los dolores. Dios no responde al porqué de la humillación. Se humilla. Ya no estamos solos en nuestra inmensa soledad. Él está con nosotros. Ya no somos solitarios. Somos solidarios…Se narra la historia de un Dios…que no pregunta sino que hace, que no responde pero que vive una respuesta”

El contenido del amor que Dios nos revela en su Hijo Jesús es la respuesta al sentido de nuestra vida en este mundo. Si recorriste los pasos de toda su vida y ahora, su pasión y muerte, descubrirás hasta donde se puede amar y cuál es la vida que vale la pena vivir. Hay una vida que no puede ser destruida por la muerte: la que acepte morir por Dios, por los otros y por la causa de la justicia para los humildes (Leonardo Boff – Un camino liberador – Verbo Divino, 1992)

Hasta donde puedes amar como para dejar de lado tus prejuicios y odio hacia los demás,  como para salir de ti mismo, de tu encierro y comodidad; hasta donde puedes amar como para acompañar valientemente sufrimientos o apoyar reclamos de justicia; hasta donde puedes amar cuando hace falta constancia en el tiempo para animar y consolar a quienes te rodean; hasta donde amarás cuando el camino sea difícil y quizás imposible. En esta sociedad afectivamente frágil que huye del dolor, hasta donde puedes amar cuando hace falta amor…

En la cruz hay un llamamiento a un amor capaz de soportarlo todo.

Mario Bussolo – CMF