El Papa Francisco nos recuerda: “En nuestros días, el mandato de Jesús ‘vayan y hagan discípulos’ evoca los nuevos escenarios y los desafíos siempre nuevos de la misión evangelizadora de la Iglesia, y todos nosotros estamos llamados a tomar parte en esta nueva salida misionera” (Evangelii Gaudium, 20).

Desde 2011, mi primer destino a la Delegación de Asia Oriental, se me dio la posibilidad de trabajar con jóvenes en Taiwán. Trabajar con ellos fue al inicio un verdadero desafío por dos cosas: las barreras del idioma y el bagaje cultural con el cual yo llegaba (de la India) a esta tierra de misión. No obstante esto, para mí fue una revelación providencial de Dios que existe un ‘lenguaje de amor’ capaz de unir a todos los seres humanos, más allá de toda frontera de idiomas, culturas y razas. Esto es exactamente lo que destaca Mathew Vattamattam en su carta circular Llamados a irradiar la alegría del Evangelio en el Mundo Hoy: “De hecho, el lenguaje con el cual hablar a la juventud es el lenguaje de un amor auténtico…”

La pastoral de jóvenes se ha transformado en uno de los imperativos pastorales de la Congregación para la promoción vocacional y la formación por la cual los jóvenes lleguen a ser agentes de evangelización en el mundo moderno. En años recientes, la formación y el acompañamiento de los jóvenes y de los jóvenes adultos ha sido una de las principales prioridades de la Congregación. De hecho un buen número de jóvenes de nuestro tiempo son muy apasionados en trabajar por las cuestiones sociales relacionadas con la justicia y extender su servicio. Muchos de ellos quieren contribuir al mundo de manera significativa, inspirados por los valores del Evangelio.

En años recientes, diversos encuentros claretianos de jóvenes de la Conferencia Claretiana de Asia Oriental (ASCLA East) y las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) ayudaron a muchos jóvenes de diversas nacionalidades a reunirse bajo un solo nombre “Juventud Claretiana”. Obviamente los lenguajes y las culturas son diferentes, pero ellos están unidos como hijos de Dios, en la Familia Claretiana.

Una de las cosas que aprendí estando con los jóvenes es que en lugar de esperar a que ellos vengan donde estamos nosotros, somos nosotros quienes necesitamos ir a buscarlos a ellos. Esto es lo que el Papa Francisco quiere decir cuando exhorta a religiosos y sacerdotes a que “salgan y nos entreguemos a nosotros mismos y el Evangelio a otros. Hay alegría en salir y estar con ellos porque es el Perfume del vivir conscientemente el Evangelio del amor. Esta alegría se irradia a través de cada pequeño acto de amor en nuestra vida de cada día”.

Por lo tanto yo siento que la pastoral de jóvenes es una necesidad del momento porque actualmente es el único modo de crear una auténtica cultura vocacional (Missionarii Sumus, 68.4) en nuestra Congregación y de cumplir el sueño de una opción misionera que la Congregación nos indica en este siglo XXI.

Bobin Jose Punnadackavil cmf

Prefectura Pastoral de Jóvenes y Vocaciones

East Asia Delegation