Elaborado por la Red Bíblica Claretiana de MICLA (REBICLAR)

Evangelio del Domingo 22 de octubre de 2017

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1. Oración Inicial

Espíritu de verdad, enviado por Jesús para conducirnos a la verdad, abre nuestra mente para comprender las Escrituras. Purifica nuestros corazones de todo lo que se opone y muestra resistencia a la Palabra. Haz que aprendamos a escuchar con corazón abierto la Palabra que Dios  nos envía en la vida y en la Escritura, para cuidarla y producir frutos del Reino con nuestra perseverancia. AMÉN.

Cantar: “Espíritu Santo Ven”, nº 117 o “Ilumíname, Señor” nº 116.

 

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

1. Introducción: El texto de hoy nos sitúa en el corazón de las polémicas que Jesús mantiene con los dirigentes judíos en Jerusalén. Buscan un pretexto para acusarlo y comprometerlo a fondo con las autoridades romanas, que vigilaban ferozmente cualquier movimiento social o político para castigar cualquier rebeldía. Oponerse al César, incluso en nombre de Dios, era ir contra Roma. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

2. Leer el texto: Mateo 22, 15-21. Hacer una lectura atenta, pausada y reflexiva. Tratar de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.

3. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio, para que la palabra de Dios pueda penetrar en nuestros corazones. Luego cantamos: “Tu Palabra es luz”, nº 24. Leemos otra vez el texto bíblico.

4. ¿Qué dice el texto?

  • Cada uno dice el versículo o parte del texto que le llegó más.
  • ¿Qué personajes intervienen en la parábola? ¿Cómo son sus actitudes?
  • ¿Con qué intención mandan los fariseos a sus discípulos con los partidarios de Herodes a ver a Jesús? ¿Qué le dicen?
  • ¿Qué les pide Jesús que le muestren y qué les pregunta? ¿Qué le contestan?
  • ¿Cómo les responde Jesús?
  • Leemos la hoja “Para profundizar más”.

 

5. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? 

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

  1. Jesús dice: “Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios”. ¿Qué es para nosotros(as) lo de Dios?
  2. ¿Somos de Dios? ¿Mostramos su imagen en nuestras vidas? ¿En qué situaciones tapamos su rostro?
  3. Lo político, lo económico – social: ¿Pueden estar al margen o por encima de Dios? ¿Por qué?.
  4. ¿Qué pertenece al “César”, y qué es lo que pertenece a Dios?
  5. Dios nos habla a través de la historia y los acontecimientos: ¿Dónde escuchamos a Dios, dónde lo buscamos, en un cielo lejano o en los sucesos de la vida de cada día y en las personas que están a nuestro alrededor? ¿Qué sentimos que nos dice ahí?
  6. En la actualidad no hay emperador llamado César: ¿A quién o qué pondríamos en lugar de “Cesar” hoy en la frase de Jesús? Se pueden ir diciendo distintos nombres de personas o cosas. “A……………… lo que es del……………….. y a Dios lo que es de Dios”.

¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer para que se haga realidad?

 

6. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida.

“Somos de ti Señor y sólo a Ti pertenecemos”.

 

7. Nos comprometemos con el Reino de Dios y su justicia para transformar la realidad.

Compromiso: ¿Qué podemos hacer para dedicarnos a las cosas de Dios y a su Reino con fidelidad esta semana?

Llevamos una “palabra”. Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

 

8. Oración final

Oh Dios, Padre Bueno: ayúdanos a no olvidar nunca que eres el Señor de la Historia, el Señor de la Creación, el Señor de la Vida. Tú nos animas para construir el Reino.  Danos fuerza para entregarnos a ti de todo corazón y servirte con fidelidad en el prójimo, de modo que vivamos como verdadero pueblo tuyo y como hermanos y hermanas de todas las personas. AMÉN

Padre Nuestro, que estás en el cielo…


 

PARA PROFUNDIZAR MÁS EN MATEO 22, 15-21

1. Contexto: Jesús llega desde Galilea a Jerusalén para la fiesta anual de la Pascua y es aclamado por la gente (21,1-11). En seguida entra en el templo y expulsa a los vendedores (21,12-16). La situación es muy tensa. En Jerusalén, en las discusiones con las autoridades, los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los fariseos, Jesús expresa su pensamiento en parábolas (21,23 al 22,14). Lo quisieron apresar, pero tienen miedo (21,45-46). El texto de hoy sobre el tributo al César (22,15-21) se coloca en este conjunto de conflictos de Jesús con las autoridades. Como Jesús, también los cristianos de las comunidades de la Siria y de la Palestina, para los cuales Mateo escribía su evangelio, eran acusados e interrogados por las autoridades, por los grupos o por los vecinos que se sentían a disgusto por el testimonio de ellos. Leyendo estos episodios de conflictos con las autoridades, se sentían reanimados y se armaban de valor para continuar en el camino emprendido.

2. ¿Pagar tributo al emperador? La primera pregunta se refiere a la obligación de pagar tributos al emperador. Era una cuestión muy discutida, pues el pago de dicho tributo era el signo más claro de la dominación romana. Los partidarios de Herodes y el alto clero estaban a favor del impuesto, porque se beneficiaban de él. Los grupos revolucionarios, sin embargo, consideraban este tributo como una ofensa a Dios, único señor de Israel. Los fariseos no se oponían tan violentamente, pero estaban cerca de la postura de los grupos revolucionarios. La pregunta era complicada. Cualquier respuesta podía ser muy comprometida para Jesús: si estaba a favor de pagar el impuesto, los fariseos podían acusarlo de colaboracionista, traidor de su pueblo, y antirreligioso; pero si estaba en contra, los partidarios de Herodes podían acusarlo de revolucionario y enemigo del emperador. La respuesta de Jesús es desconcertante, porque sitúa la cuestión a un nivel más profundo. Para él lo importante es que el ser humano reconozca a Dios como único señor, pues es en la persona humana donde Dios ha dejado inscrita su imagen (Gn 1,27).

3. “Den a Dios lo que es de Dios”: ¡Jesús sale airoso! En vez de discutir si hay que pagar o no, va directamente a la cuestión del poder: “¿De quién es esta imagen y la inscripción?” “Le respondieron: ‘Del César”. Jesús les replica: “Pues den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios” (vs. 2Ib). Si usan las monedas romanas, reconocen que el poder político es del César. Usar la moneda del Imperio es reconocer su dominio. Entonces, denle lo que es de él. Pero el pueblo es de Dios, pertenece al Padre y merece justicia y vida. Jesús denuncia que el imperio, por su poder, está yendo más allá de donde le corresponde y, por tanto, no hay que dejarse someter a él.

4. No hay otro Dios: Los fariseos hablaban de “pagar” al César. Jesús habla de “devolver” la moneda al César. Son cosas distintas (en el original griego, los verbos usados lo dicen con claridad). En el denario está el rostro de su propietario. El dinero pertenece al opresor romano. En la pregunta de los fariseos está insinuada la posibilidad de no pagar el tributo, pero también de quedarse entonces con el dinero. Su supuesto nacionalismo no llegaba más allá. Pero Jesús va a la raíz, al fondo: es necesario eliminar toda dependencia frente al dinero. No se trata sólo de romper con el dominio político del emperador, sino también con la opresión que viene del apego al dinero y sus posibilidades de explotación de los demás.

5. Jesús responde con una afirmación liberadora que solamente pueden entender los que no están cegados por el poder, el dinero, el odio y la injusticia. Podemos usar los bienes de este mundo con eficacia, pero lo que no podemos hacer es vender nuestra vida a ningún jefe ni a nadie. Al “César” de turno podemos darle el dinero, o los impuestos, o el voto, pero nunca nuestra dignidad y libertad. Nuestra libertad y nuestros principios no se pueden vender.