Elaborado por la Red Bíblica Claretiana de América (REBICLAR)

Domingo 17/12/2017 – Juan 1, 6-8. 19-28

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1. Oración Inicial: Padre bueno, envíanos el Espíritu Santo, para que podamos acoger a Jesús que pasa por nuestra historia y ofrece la vida por la humanidad. Danos una visión límpida y un corazón abierto para escuchar e interpretar tú Palabra. Danos el estar siempre preparados para colaborar en la construcción tu Reino. AMÉN.
Cantar el estribillo “Espíritu Santo Ven, Ven”.

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

1. Introducción: Juan el Bautista fue un profeta con muchos discípulos y un protagonismo popular. Jesús lo definió como el más grande entre los nacidos de mujer. Y no obstante, según Jesús, el más pequeño en el Reino es más grande que Juan. (Mt 11,11). Juan sabía esto. Alabado por los otros, no se alababa por cuenta propia. Después que Jesús comenzó a anunciar el Reino de Dios, él supo cederle el puesto. Sus discípulos, al contrario, no tuvieron su grandeza de alma. Se sintieron envidiosos. Juan les ayudó a superar el problema. De hecho no es fácil ceder el puesto y la guía a otros y colaborar con ellos para que puedan realizar su propia misión. Abramos nuestros corazones a la Palabra de Dios.

2. Leer el texto: Juan 1, 6-8.19-28: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad. Releerlo una segunda vez.

3. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Terminar cantando: “Tu Palabra me Da Vida”.

4. ¿Qué dice el texto?

  • ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más?
  • ¿Con qué palabras comienza el texto de hoy? ¿Qué quieren decir esas palabras?
  • ¿Con quienes dialoga Juan el Bautista? ¿Qué le preguntan? ¿Qué responde?
  • ¿Cuales son las tres definiciones negativas con que Juan se defina? ¿Qué dice finalmente Juan de sí mismo?
  • Usando una frase del Antiguo Testamento para decir lo que él es, Juan desvía la atención de sí mismo sobre Jesús. ¿Qué nos dice esto acerca de Juan y de Jesús?
  • ¿Qué punto te ha llamado más la atención y te ha gustado más en la conducta de Juan Bautista?

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

 5. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida?

  1. La misión de Juan Bautista puede tomarse como símbolo de la misión de toda persona cristiana: no suplantar a Jesús, sino gastar la vida en abrirle camino, abriendo camino a su causa, ¡el Reino!  ¿Estamos siendo buenos precursores del Reino que Jesús anunció? ¿Allanamos montes, rellenamos quebradas, abrimos caminos? Explicar.
  2. ¿Qué mensaje nos brinda hoy el testimonio de Juan?
  3. ¿Cómo puede todo esto ayudarnos a celebrar la Navidad?
  4. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer en concreto para que se haga realidad en nuestra vida?

6. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida. “Soy la voz del que clama en el desierto. Allanen el camino del Señor”

7. Contemplar el rostro de Dios encontrado en el texto y Comprometemos con la transformación de la realidad:

Compromiso: ¿A qué nos compromete el dar testimonio de Jesús?  Ofrece a Jesús un gesto concreto de compartir tu tiempo y recursos con los que más necesitan. Llevamos una “palabra“. Seguramente esta “palabra” o versículo se hará presente durante el día (semana) mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

8. Oración final: Dios nuestro, tú que quieres que trabajemos de tal modo que, cooperando unos con otros, realicemos en esta tierra tu Reino. Ayúdanos a asumir, en medio de nuestros trabajos diarios, nuestra condición de pueblo tuyo y hermanos(as) de todas las personas. Padre Nuestro, que estás en el cielo…Amén.


 Para Profundizar Juan 1, 6-8.19-28

1.- Contextualización: Como comunidad de fe, seguimos avanzando en la preparación para la venida del Hijo de Dios. El tiempo de adviento es oportuno para revisar nuestras actitudes cristianas, evaluar la fortaleza de nuestra fe y robustecer la esperanza.

Las lecturas del día de hoy se sitúan en la perspectiva de la esperanza. Ellas nos ayudarán a reafirmar nuestra confianza en el Dios de la vida, y a clarificar la identidad de nuestro compromiso como creyentes.

En la primera lectura, el profeta Isaías conforta al pueblo que ha regresado del exilio. Las promesas de una nueva vida pasan por serias dificultades. No todos estaban convencidos de lo bueno de volver a comenzar; seguramente muchos añoraban los días en Babilonia, como antiguamente otros habían añorado los días en Egipto. El anuncio de libertad y alegría anticipan un proyecto sin opresiones, lo más cercano posible al orden establecido por Dios mismo. El profeta invita al pueblo a confiar en Dios con alegría y a asumir con responsabilidad que este nuevo orden implica el compromiso de todos.

El Salmo de hoy es una bella pieza de poesía y de teología proféticas. El canto de María es una relectura del cántico de Ana (1 Sm 2,1-10) que expresa de manera directa y clara el proyecto liberador del Dios para los pobres: Enaltecer a los caídos y derribar a los poderosos es una manifestación del pensamiento de Dios; son los excluidos de la historia los que priman en la obra salvífica. Por otra parte, el Magnificat muestra cómo Dios se vale de instrumentos humanos muy humildes para llevar a cabo su liberación.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a superar todos los obstáculos que les impiden vivir en fraternidad. Les hace un llamado a la alegría, a la oración, al ejercicio del disentimiento, a las relaciones humanas generosas y a crecer en la fe en Cristo resucitado. Seguramente esta comunidad no escapa a los serios problemas de relaciones, muchas veces derivadas del ejercicio de la animación vista como juego de poder. Por otra parte, a estas primeras comunidades les costó desprenderse de todo su bagaje cultural y religioso; esa diversidad, que en algunos momentos les enriquecía, en otros momentos era generadora de conflictos. El apóstol invita a llevar una vida alegre, espiritualmente activa y comprometida con los hermanos y hermanas.

2.- En el evangelio encontramos una presentación de Juan el Bautista como pregonero del Mesías: Juan es interrogado por un grupo de personas provenientes del poder, lo que quiere decir que tienen miedo a la persona de Juan y al poder de su predicación. La incomodidad de las autoridades no es tanto por el bautismo, sino por los cuestionamientos que ha hecho al comportamiento inmoral e injusto de quienes se desempeñan como funcionarios.

Juan deja claro que él es un mensajero, una voz que grita en el desierto anunciando que el Hijo de Dios, que es la luz verdadera, ya está en medio de la humanidad. La profecía de Juan pasa por una invitación a volverse a Dios, a abandonar los comportamientos injustos, a la vez que provoca la esperanza en el pueblo.

Hoy nuestro mundo naufraga en un mar de desesperanza: Crisis a todo nivel, que parecen no dejar ver la luz. Los poderosos han puesto su confianza en el dinero, en el mercado, a costa del empobrecimiento y la miseria de las mayorías. Pidamos a Dios que nos haga hombres y mujeres herederos de la profecía de Isaías, del canto de María, del llamado de atención de San Pablo, para que la esperanza florezca nuevamente.