Elaborado por la Red Bíblica Claretiana de MICLA (REBICLAR)

Evangelio del Domingo 8 de octubre de 2017

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1. Oración Inicial.

Señor de la Vida, tu Hijo nos prometió la ayuda del Espíritu para que pudiésemos recordar todo lo que había dicho y comprender más profundamente el significado y la verdad de su Palabra. Envíanos hoy este Espíritu Santo para poder comprender la Palabra de Dios. AMÉN.

 

Cantar: “Espíritu Santo Ven”, nº 117 o “Ilumíname, Señor” nº 116.

2. Lectura: ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El texto de hoy es la segunda de tres parábolas seguidas con las cuales Jesús, al día siguiente de la entrada mesiánica en Jerusalén, le responde a los líderes del pueblo judío sobre su autoridad. En esta parábola (21, 33-46) se entabla un juicio de responsabilidad no sólo por no escuchar a los profetas y al Hijo de Dios sino por el asesinato. Frente a Jesús están los representantes del pueblo judío, quienes comprenden que la parábola es para ellos. Sin embargo, los lectores de Mateo son los cristianos (as) de su comunidad. También la Iglesia hoy escucha esta parábola como un llamado de atención a ella. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Mateo 21, 33-46: Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Luego cantamos: “Tu Palabra es un cuchillo” nº 25. Leemos otra vez el texto bíblico.

d. ¿Qué dice el texto?

  • ¿Qué versículo o parte del texto te impresionó más?
  • ¿Qué hizo el propietario con su tierra para esperar una buena cosecha?
  • Nombrar los personajes que aparecen en el texto.
  • ¿Para qué envía el dueño de la viña a sus siervos y a su hijo? ¿Cuál es la respuesta deseada?
  • ¿Cómo se comportaron los trabajadores con los enviados? ¿Por qué actuaron de esa manera?
  • ¿Cómo responden los que escuchaban a Jesús sobre la pregunta de cómo tratará el dueño de la viña a aquellos viñadores?
  • Después de citar la Escritura, ¿qué les dice Jesús como conclusión y cómo reaccionaron los jefes de los sacerdotes y fariseos?
  • Leemos la hoja “Para profundizar más”.

3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? 

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo. Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

  1. La viña es como un símbolo, un espejo en el cuál se puede ver y reflexionar sobre nuestra nuestra relación con Dios a nivel personal y comunitario. ¿Qué nos hace pensar?
  2. ¿Cuáles son los frutos del Reino que Dios espera de nosotros(as) hoy? ¿Qué frutos del Reino de Dios estamos dando en nuestra comunidad?
  3. Jesús no renunció a su misión cuando encontró rechazo y oposición: ¿Somos capaces de soportar las dificultades en nuestro empeño de ser discípulos misioneros? Se dice que las dificultades son como un instrumento para medir nuestra autenticidad y la madurez de nuestra fe, ¿por qué?

¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer para que se haga realidad?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

Ponemos en forma de oración todo aquello que hemos reflexionado sobre el Evangelio y sobre nuestra vida.

“..se les quitará el Reino de los Cielos,

y será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.”

5. Nos comprometemos con el Reino de Dios y su justicia para transformar la realidad.

Compromiso: ¿Qué fruto me comprometo a producir en esta semana? (Por ejemplo, voy a visitar a un enfermo y compartir la Palabra de Dios que hoy hemos meditado).

Llevamos una “palabra”. Puede ser un versículo o una frase del texto. Tratar de tenerla en cuenta y buscar un momento cada día para recordarla y tener un tiempo de oración donde volver a conversarla con el Señor.

6. Oración final.

Dios, Padre Bueno, que desde el comienzo nos has manifestado tu amor y nos cuidas como un viñador amoroso; guía nuestros pasos para que sepamos serte agradecidos y haz que nuestra gratitud se demuestre con obras de justicia, de amor y de paz.  AMÉN.

Padre Nuestro, que estás en…

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PARA PROFUNDIZAR MÁS EN MATEO 21, 33-46

1. Contexto: La parábola de los labradores homicidas está colocada por Mateo en medio de otras dos parábolas: la de los dos hijos (21, 28-32) y la del banquete de bodas (22, 1-14). Las tres parábolas juntas contienen una respuesta negativa: la del hijo al padre, la de algunos campesinos al dueño de la viña, la de ciertos invitados al rey. Las tres parábolas intentan mostrar un único punto: se trata de aquéllos que no aceptaron la predicación y el bautismo de Juan, y que ahora rechazan el último enviado de Dios, la persona de Jesús. La introducción (Mt 21, 23) a la primera parábola sirve también para la parábola de los labradores homicidas: “Llegó al templo y mientras enseñaba los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo se le acercaron y le preguntaron: ¿Con qué autoridad obras así? ¿Quién te ha dado esta autoridad?” Son las autoridades religiosas y civiles las que se acercan a Jesús cuando Él entra en el templo. Están preocupados por la popularidad de Jesús y hacen sus preguntas a Jesús para saber dos cosas: qué tipo de autoridad se atribuye para hacer aquello que hace, y el origen de esa autoridad. No se recuerda jamás que los profetas tengan autoridad directamente de Dios.

2. Realidad de la Palestina del siglo primero. En la Palestina del siglo 1º después de Cristo, grandes extensiones de terrenos pertenecían a latifundistas extranjeros, los cuáles arrendaban los terrenos a grupos de arrendatarios. El contrato de arrendamiento preveía que parte de lo que se cosechaba era para el patrón, el cual ejercía su derecho enviando a gente de confianza a recaudar lo debido. En esta situación se puede comprender cómo estaría probado el estado de ánimo de los campesinos: existía un fuerte descontento que alguna vez acababa en revuelta. Jesús en su parábola toca esta situación concreta, pero la transporta a un estado de comprensión más alto: aquella situación se convierte en un compendio de la historia de Dios con su pueblo. Para Mateo, al lector se le invita a hacer una lectura simbólica de la parábola.

3. Importancia en el conjunto del Evangelio. Esta parábola tiene una gran importancia en el conjunto del evangelio, pues en ella está la clave para entender el envío de los discípulos(as) a todos los pueblos. Al principio la buena noticia fue dirigida sólo a Israel (10,5-6), pero el pueblo elegido ha rechazado repetidamente la invitación a recibir el reino. Por eso Jesús fue reuniendo, en torno al grupo de los discípulos, un “nuevo Israel”, cuya misión será anunciar a todos los pueblos la salvación (28,16-20). El reino ha sido quitado a Israel y entregado a este nuevo pueblo mesiánico congregado por Jesús, la Iglesia.

4. Llamado a la conversión y esperanza. Esta parábola es una puerta abierta siempre a la conversión, a la esperanza. En tiempos de Jesús, muchos que esperaban la llegada de un mundo nuevo, se dieron cuenta de que aquella parábola iba por ellos y no quisieron aceptar que el tiempo nuevo había llegado con aquél profeta que hablaba de aquella manera. Quien entiende que esta parábola nos introduce en un mundo donde solamente hay vida cuando no se vive a costa de otros, habrá dado con esa puerta abierta a la esperanza, a la fraternidad, a la paz y a la justicia. Sabemos que la realidad última, para la fe cristiana, es Dios mismo, un Dios Padre de toda la humanidad. Y este Padre de Jesús, el profeta de Nazaret, y nuestro, cuando se asesina o se hace daño a cualquier persona, siente en sus entrañas lo que sintió con la muerte de Jesús. También esta parábola es un canto de amor por la vida.

5. ¿Cuáles son nuestros frutos? El propio evangelio de Mateo nos dirá unos capítulos más adelante que no dar de comer al pobre, no atender al enfermo, no recibir al forastero, etc… es negarlo a Cristo mismo, lo que significa condenar al pobre, y a Cristo, a la muerte. Ser cristiano(a) es precisamente lo contrario, es dar vida. Eso es lo que pide el Evangelio.