Elaborado por REBICLAR – Red Bíblica Claretiana de MICLA

16 de Julio de 2017

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1. Oración Inicial.

Señor, nos prometiste la ayuda del Espíritu para que pudiésemos recordar todo lo que habías dicho y comprender el significado y la verdad de tu Palabra. Envíanos hoy este Espíritu Santo para poder leer y comprender esta Palabra que nos regalas hoy.  AMÉN.

Cantar: “Espíritu Santo Ven”, nº 117 o “Ilumíname, Señor” nº 116.

 2. Lectura:   ¿Qué dice el texto?

a. Introducción: El capítulo trece del evangelio de Mateo nos presenta varias parábolas sobre el Reino de Dios. Todas ellas enseñan que la presencia del Reino en la historia no se da de repente sino poco a poco y que también supone trabajo y aceptación por nuestra parte. Abramos nuestros corazones a escuchar la Palabra de Dios.

b. Leer el texto: Mateo13, 24-43. Leemos este texto de Mateo con mucha atención, tratando de descubrir el mensaje de fe que el evangelista quiso transmitir a su comunidad.

c. Un momento de silencio orante: Hacemos un tiempo de silencio para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. Luego cantamos: “Id por el mundo”, nº 72. Leemos otra vez el texto bíblico.

d. ¿Qué dice el texto?

  •  ¿Qué versículo o parte del texto te gustó más?
  • ¿Quién siembra la cizaña en medio de la semilla buena?
  • Cuando se dan cuenta que el campo de trigo está sembrado de cizaña: ¿Qué diferencia hay entre la actitud de los empleados y el dueño de la tierra? ¿Cómo dice que se va a solucionar el problema en el tiempo de la cosecha?
  • ¿Cómo es la semilla de mostaza cuando es sembrada y cómo es cuando crece?
  • ¿Qué función cumple la pequeña porción de levadura en la masa?
  • ¿Qué futuro asegura Jesús para los hijos e hijas del Reino?
  • Leemos la hoja “Para profundizar más”.

 3. Meditación: ¿Qué nos dice el texto hoy a nuestra vida? 

(No es necesario responder a cada pregunta. Seleccionar las más significativas para el grupo.  Lo importante es conocer y profundizar el texto, reflexionarlo y descubrir su sentido para nuestra vida.)

  1. ¿Qué cosas pueden ser hoy en nuestro mundo el trigo (cosas buenas) y cuáles la cizaña (cosas malas)?
  2. ¿Cómo está presente en la comunidad y la sociedad la mezcla del trigo y de la cizaña? ¿Cómo afecta eso a nuestras vidas? ¿Cómo reaccionas cuando se hace presente el mal?
  3. Las parábolas de la semilla de mostaza y de la levadura son realidades pequeñas a los ojos del mundo pero con gran fuerza transformadora. ¿Qué nos enseñan sobre Dios y su Reino?
  4. ¿Cuál es nuestra reacción frente al mal que vemos: la de los siervos o la del amo? ¿Tenemos paciencia con nosotros(as) mismos(as) y con los demás, como el amo?
  5. A veces todo lo que hacemos para construir el Reino parece una gota de agua en el desierto de la injusticia. ¿Nos puede ayudar el texto de hoy a superar el desánimo? ¿Cómo?
  6. ¿Cuál es el mensaje del texto para nuestra vida hoy y qué podemos hacer para que se haga realidad en nuestra vida?

4. Oración: ¿Qué le decimos a Dios después de escuchar y meditar su Palabra?

Para ambientar este momento, podemos mezclar recortes de prensa o fotografías que evoquen situaciones positivas y negativas, derramando sobre ellos algunas semillas.  Expresamos comunitariamente nuestra oración.  

“… los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre”.

5. Nos comprometemos con el Reino de Dios y su justicia para transformar la realidad.

Compromiso: Llevar esperanza a tus conocidos esta semana.

Llevamos una “palabra”.  Pensamos en alguna palabra o versículo que nos acompañe hasta que nos encontremos nuevamente. Recordemos esa “palabra” o versículo cada día de la semana y mientras participamos en nuestros quehaceres diarios.

6. Oración final.

Padre bueno, te damos gracias por la Palabra de Vida que nos comunicaste hoy. Te pedimos que acrecientes nuestra esperanza, para que nunca dejemos de luchar por crear un mundo en el que el amor, la justicia y la paz  sean posibles. AMÉN.

Padre Nuestro, que estás en el cielo…    AMÉN.

 


PARA PROFUNDIZAR MÁS EN MATEO 13, 24-43

  1. Contexto: El texto de hoy tiene tres parábolas, un intermedio y la explicación de la primera parábola. Las tres parábolas, la de la cizaña y el trigo (13, 24-30), la del grano de mostaza (13, 31-32), y la de la levadura (13, 33), tienen la misma finalidad: quieren corregir el pensamiento que existía en tiempos de Jesús de que el Reino de Dios llegaría con fuerza y eliminaría de pronto todo lo que le fuera contrario. A través de estas parábolas Jesús quiere explicar a sus oyentes que Él no ha venido a instaurar el Reino de inmediato y con potencia, sino a inaugurar los tiempos nuevos en los que, de a poco, se tiene que ir construyendo el Reino. Pero este Reino tiene también consigo una fuerza interior y un poder transformante que, de a poco, va cambiando la historia desde dentro, según el proyecto de Dios, ¡si tenemos ojos para verlo!, pues puede pasar casi sin darnos cuenta.
  2. El trigo y la cizaña (13,24-30) Esta parábola sólo se encuentra en Mateo. Lo sorprendente es la reacción del dueño del campo: ¡dejar que ambas semillas crezcan juntas! Esto es lo que más llamaría la aten­ción de los oyentes de Jesús. Es cierto que la cizaña puede impedir o dificultar el crecimiento del trigo, pero las dos plantas se parecen mucho al principio, y es posible que al arrancar la cizaña los segadores arranquen también el trigo. Hay que esperar hasta el momento de la cosecha para sepa­rar el trigo de la cizaña. La actuación de Jesús nos hace entender la parábola: Él no reu­nió una comunidad de puros, sino que diri­gía su mensaje a los pecadores. Esta actitud provocó entre sus adversarios una dura opo­sición. Con esta parábola, Jesús explica su actuación: mientras llega el momento final, hay tiempo para la conversión y la misericordia, pues Dios ofrece un plazo de gracia a los pecadores. La fuerza del Reino va actuando en la historia y las personas.
  3. Nuestra Realidad. Todo está mezclado en la sociedad, en la co­munidad y en la vida de cada persona: cualidades buenas y también límites y fallos. En todas nuestras comunidades hay personas de distintos lugares, con sus historias, sus vivencias, sus opiniones, sus deseos, sus diferencias. Hay personas que no saben convivir con las diferencias. Quieren ser jueces de la gente. Creen que ellas tienen razón y los demás están equivoca­dos. La parábola del trigo y la cizaña ayuda a no caer en la ten­tación de querer sacar de la comunidad a los que no piensan como nosotros(as). Hay que te­ner paciencia y convivir con las diferencias, aunque se tenga una opción clara por la justicia del Reino.
  4. Desde lo pequeño: Un grano de mostaza, siendo la más pequeña de las semillas, puede hacer surgir un árbol gran­de, y lo mismo ocurre con la levadura, que tiene capacidad para hacer fermentar una gran cantidad de masa. Existe una diferencia grande entre la si­tuación inicial y el resultado final. A través de estas comparaciones, Jesús habla de la presencia del reino, que está comenzando a llegar: su apa­riencia, como la de la semilla y la levadura, es insignificante, pero lleva dentro una fuer­za transformadora, que ha prendido ya en la historia, y su crecimiento no se puede parar, sino que crecerá y cobrará vida. Dará vida también; los pájaros harán allí su nido y nuevas formas de vida se añadirán. El Reino es levadura que fermenta la masa, que le da nueva vida. Lo que parecía muerto se convierte en alimento, da vida (vs.33). Ese cambio necesita tiempo, se hace poco a poco, en un ritmo que es necesario respetar. Y tenemos que estar atentos a lo que encierra su pequeñez para poder verlo. El Reino no lo ven aquellos que sólo miran a los grandes de este mundo. El crecimiento del Reino va transfor­mando la historia. Ser levadura en nuestras vidas es aceptar una transformación que nos haga alimento, servicio al prójimo y a la causa del Reino.
  5. ¿Será que todo ha fallado?: Luchar por el Reino es como si lloviera una gota de agua en el campo. ¿De qué sirve? Viene la tentación del desánimo. Pero las parábolas de la semilla -árbol y de la levadura-masa (13,31-33) nos animan. Una pequeña semilla da origen a un gran árbol, y una pequeña porción de levadura fermenta toda la masa. Importa sembrar y mezclar la levadura. El Reino de la justicia no vendrá por imposición. Lo importante es no quedarse con la semilla en la mano ni dejar que la levadura se pudra. ¡Es la hora de sembrar y luchar!