“Somos comunidades con Espíritu”

Hemos reflexionado el texto del Evangelio de Juan 20, 19 – 31 el segundo domingo de Pascua, por ello me detengo brevemente en la primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles en sintonía con Pentecostés, y luego les comparto una oración que, espero, les sea de mucha ayuda.

La comunicación del Espíritu a los apóstoles se da por medio de varios símbolos que plantean una inauguración en el modo de vivir la misión de anunciar al Resucitado. Dichas características plantean una permanencia de dicho estado o manera de evangelizar y no el recuerdo de un hecho puntual.

Si el viento impetuoso irrumpe en la casa trastocando y cambiando un orden de cosas, es para comprender que la animación del Espíritu plantea cambios constantes en la propuesta del Mensaje Salvador. La universalidad es también del Mensaje, su adaptación a cada realidad y lugar. Y debe hacer ruido con todo su significado.

Si desde los inicios el fuego venció la oscuridad e intemperie brindando innumerables condiciones de vida, como dar calor e invitando al encuentro como es aquí en el frío sur de Argentina, la iluminación, calidez y entusiasmo son parte del tesoro que debemos llevar y ofrecer al mundo.

El entendimiento es posible entre los apóstoles y “los hombres piadosos”  venidos de todas las naciones. Dicen que Pentecostés no borra las diferencias, acorta las distancias. La comprensión y hasta comunión de las personas más diversas por su cultura e intereses no sólo es posible sino necesaria en la construcción de una sociedad más humana en su totalidad. ¿A qué nos invita Pentecostés?

La pobreza de carismas y ministerios en la Iglesia, su clericalización y terco estancamiento es por haber aceptado Pentecostés como un hecho puntual y no como una manera de vivir la misión con la presencia del Espíritu y sus dones.

ORACIÓN AL ESPÍRITU SANTO
Espíritu Santo, danos el don del “Entendimiento”, para descubrir tu tierna presencia en las grandes y pequeñas situaciones cotidianas, y así vivir contigo en cada paso, en cada decisión, durante todo el día.
Espíritu Santo, danos el don de la “Sabiduría”, para saber elegir lo bueno y lo justo en todo momento. Que sepamos expresar, con nuestra vida, lo hermoso que es caminar por los senderos del amor y la paz cada día.
Espíritu Santo, danos el don de la “Fortaleza”, para poder enfrentar con coraje y energía las dificultades y problemas que a veces parecen asfixiarnos y nos cierran el camino.
Espíritu Santo, danos el don del “Consejo”, para que, preocupándonos por los demás, sepamos ayudar a quienes lo necesiten, orientar o apoyar a los desanimados o sufridos. Estar siempre cerca de nuestras familias, amigos/as o novi@  (polol@) que merecen una palabra de consuelo y ánimo.
Espíritu Santo, danos el don de la “Alegría”, para asumir las dificultades con esperanza lejos de todo pesimismo, para disfrutar de los regalos invisibles cada día, para contagiar el gozo por los momentos compartidos y ser creadores de climas positivos y agradables en todos los espacios y situaciones de la vida.
Espíritu Santo, danos el don de la “Paciencia”, para saber mirar el corazón de las personas sin juicios apresurados, para poder acompañar a los demás según sus posibilidades y fuerzas y no nuestros intereses o caprichos.
Espíritu Santo, danos el don de la “Humildad” para buscar a Dios en los éxitos y en las pérdidas o fracasos, para valorar las cualidades y logros de quienes nos rodean y para ser sencillos y amables con los demás.
Espíritu Santo, ayúdanos a ser comunidades en permanente renovación a la luz de la Palabra, siendo fieles a la conversión pastoral que se nos pide y apasionadas por el anuncio del Reinado de Dios.

Mario Bússolo, CMF

Argentina